Con la llegada del frío vuelve uno de los momentos que muchos esperan durante meses: encender de nuevo la chimenea.
Pero después de una temporada sin utilizarse, no siempre es buena idea encenderla sin realizar antes algunas comprobaciones.
Preparar la chimenea para el invierno no consiste únicamente en retirar las cenizas visibles. Detrás del hogar existe todo un sistema de evacuación de humos que debe encontrarse limpio, despejado y en buenas condiciones para funcionar correctamente.
Una revisión antes del primer encendido puede ayudar a detectar problemas de tiro, acumulaciones de hollín, obstrucciones o deterioros en el conducto.
El deshollinado permite eliminar buena parte de los depósitos acumulados en el interior de la chimenea y ayuda a mantener una correcta evacuación de los humos.
Una acumulación excesiva de hollín y creosota puede reducir el tiro y afectar al funcionamiento de la instalación.
Además, determinados depósitos generados por la combustión son inflamables, por lo que mantener limpio el conducto también es una cuestión de seguridad.
La frecuencia de limpieza dependerá del tipo de chimenea, combustible utilizado, intensidad de uso y estado de la instalación.
¿Por qué revisar la chimenea antes del invierno?
Durante los meses de uso se van acumulando hollín, creosota y otros residuos en las paredes interiores del conducto. Además, durante el periodo en el que la chimenea permanece apagada pueden aparecer humedad, deterioro de juntas, corrosión, pequeños desprendimientos e incluso elementos que obstruyan parcialmente la salida. Por eso, antes de comenzar una nueva temporada conviene comprobar el estado general de la instalación.1. Limpiar y deshollinar la chimenea
El deshollinado permite eliminar buena parte de los depósitos acumulados en el interior de la chimenea y ayuda a mantener una correcta evacuación de los humos.
Una acumulación excesiva de hollín y creosota puede reducir el tiro y afectar al funcionamiento de la instalación.
Además, determinados depósitos generados por la combustión son inflamables, por lo que mantener limpio el conducto también es una cuestión de seguridad.
La frecuencia de limpieza dependerá del tipo de chimenea, combustible utilizado, intensidad de uso y estado de la instalación.
2. Comprobar que la salida de humos está libre
Para funcionar correctamente, una chimenea necesita disponer de una salida de humos sin obstrucciones. Antes de comenzar la temporada conviene comprobar el sombrerete y la parte superior de la instalación. Suciedad, restos vegetales, nidos u otros elementos pueden dificultar la evacuación de los gases de combustión y afectar al tiro de la chimenea.3. Revisar el estado interior del conducto de la chimenea
Hay problemas que un simple deshollinado no puede solucionar. Con el paso de los años pueden aparecer grietas, juntas deterioradas, corrosión o pérdidas de estanqueidad. Estas deficiencias pueden afectar al funcionamiento de la chimenea y permitir que los humos encuentren vías de salida distintas de las previstas. Por eso, especialmente en chimeneas antiguas o instalaciones que hayan presentado problemas anteriormente, es recomendable comprobar también el estado del conducto.4. Prestar atención a las señales de que algo no funciona bien
Una chimenea suele dar señales cuando existe algún problema. Algunas de las más habituales son:- Humo que retorna hacia la estancia.
- Dificultad para conseguir un buen tiro.
- Olores persistentes.
- Manchas de humedad.
- Condensaciones.
- Desprendimientos o deterioros visibles.
- Cambios en el comportamiento habitual de la chimenea.